sábado, 14 de noviembre de 2009

Espionaje del Perú, hacia el Perú y para Chile

Cuando no se tiene conciencia de patria, cuando la integración nacional- proyecto que planteó Velasco Alvarado pero mucho antes El Amauta y Haya de la Torre, dos grandes pensadores aunque uno mucho mas comprometido que el otro- no existe y el Perú no es mas que un concepto en un papel, solo comprendiendo esta realidad, no es de sorprender que haya un espía peruano para Chile.
Causa un enorme coraje, cierto, que debe ser sancionado por nuestro polémico poder judicial, cierto, que con justa razón los peruanos esta en pleno derecho de guardarle todo tipo de rencor por poner en peligro la seguridad de estos mismos, cierto, pero la realidad es mas afondo, y es que desde el nacimiento del Perú como país independiente, como “república democrática”, como Estado- nación, no ha existido eso que se menciona en el titulo: Sentimiento patrio.
Hablo en general por supuesto, porque siempre existen esos y esas valientes que dan su vida por su tierra, su país y su futuro. Pero vamos al asunto.
Las barreras nacionales han sido siempre consideradas la peor de las desgracias en este mundo neoliberal. Vargas Lloza, el escritor mas reconocido de los últimos tiempos, y también el ultraderechista coludido hasta la medula por el imperialismo extranjero, llamó a Ollanta Humala, líder nacionalista que, a mi parecer es muy corto para tal cargo, “cáncer del Perú”. Así de malvado es el nacionalismo.
Sabemos pues nuestra actividad política no debe limitarse al ámbito nacional, pero también sabemos que la patria es algo que se debe defender y el sentir de una nación- aunque sea solo en término territoriales-, el interés de los que conforman la mayoría de la población, no debe ser llamado “cáncer”.
Estas concepciones, estos adjetivos tan denigrantes hacia la idea de integrar un país, de sentimiento nacional solo hacen mas agudo ese problema que se manifestó en Arequipa durante la guerra con Chile y que Pierola y Prado hicieron evidente. No existe un Perú en la cabeza de la mayoría de los peruanos. Ese Perú ¿unido?, no donde la integración nacional es una carga para nuestros dirigentes, ¿común?, no donde los ciudadanos viven en extrema pobreza en Huancavelica y Ayacucho, mientras que en la “ciudad de los Reyes” se gasta en conciertos frívolos, y diversiones absurdas, ¿“hermano y humano”?, como lo diría Vallejo, no cuando entre Peruanos hermanos nos matamos en una curva que se hizo realmente del diablo cuando la comitiva ineficiente de Yehúde Simon, Mercedes Cabanillas, Alan García y los violentistas por el otro sector alentaron el conflicto entre policías y nativos, deshumanizándose ambos bandos. Ese Perú con plena conciencia de nuestras costumbres, de nuestro pasado, y abierto al cambio moderno consecuente y comprometido, ese Perú socialista como lo querría Mariátegui. ¡No existe!
El espía Víctor Ariza Mendoza, es la gran prueba de esta realidad, de que nuestro país se va por un camino de desgracia y ruina.
Y que no nos venga a decir el Ministro de Relaciones Exteriores de Chile, que esa información no ha sido leída, o que no simboliza nada para Chile, que es lo que quiso dar a entender en los comentarios que salieron en Canal 2, porque por pequeñeces e insignificancias no se pagan miles de soles y no se molesta uno en buscar a un traidor en otra patria.
Chile conoce todas nuestras maniobras aéreas, y ahora estamos mas vulnerables que nunca. Chile nos juega a la provocación, juego muy peligroso en las condiciones en las que nos encontramos. Nuestro armamento es de segunda mano, nuestro presupuesto militar se ha ido desvaneciendo desde la época de Fujimori, mientras que nuestro enemigo, “socialista” según Bachellet, pero fascista según el entendimiento del común de los sapiens sapiens, tiene armamento norteamericano de punta y un desembolso de su presupuesto para las armas, que alarmaría a cualquiera.
Que no venga Alan García con sus aires pacifistas, ni mercedes Araoz con el “país hermano”, porque Chile hace tiempo que nos la tiene jurada. El pueblo chileno y el peruano sufrirían las consecuencias de un conflicto de naciones, no es la señora Bachellet, la que agarrara un fusil, ni el señor Alan García el perjudicado, sino los peruanos y los chilenos de a pie.
La solución depende de nosotros, de nuestra capacidad de razonar y poner en práctica esos conocimientos, y esas ideas de nación, de Perú, para ver al aire y con el mayor de los orgullos, nuestra bandera nacional, el pueblo unido y la patria. Esa patria que se debe perseguir hasta los últimos momentos de nuestra vida.